Historia

Fundación: La Colonia del Conde

La historia de Cayastá está profundamente ligada a la figura de Jean Baptiste Lèon de Tessières – Boisbertrand, un noble francés que, junto a su familia, marcó el inicio de una nueva etapa para estas tierras. Perseguidos por razones políticas durante el reinado de Napoleón III, el Conde, su esposa Marie Sophie Henriette d’Horrer y su hijo Edmond llegaron a Argentina en 1858 desde la región de Provenza, en el sureste de Francia. Adquirieron tierras despobladas a través de la compañía Beck y Herzog, convirtiéndose en los primeros habitantes de la zona que más tarde sería conocida como San Carlos.

Lèon, con su porte militar y carácter humanitario, dejó una huella indeleble en la comunidad. Era reconocido por su sabiduría y su compromiso con el bienestar común. Brindaba atención médica gratuita utilizando remedios naturales y se desempeñó como Juez de Paz, mediando con justicia en una sociedad en formación. Además, promovió eventos religiosos, como la primera misa celebrada en la región, demostrando su capacidad para unir a los colonos.

El Camino hacia Cayastá

Las tensiones sociales y religiosas entre los colonos de San Carlos, sumadas al deseo de iniciar un nuevo proyecto comunitario, llevaron al Conde a buscar otros horizontes. En 1867, tras recibir el apoyo del gobernador Nicasio Oroño, se le adjudicaron tierras en el paraje de Cayastá, un lugar privilegiado por su riqueza natural. El suelo fértil, el clima templado y la cercanía al río San Javier ofrecían condiciones ideales para establecer una nueva colonia.

El 10 de abril de ese año se otorgó la autorización oficial para fundar la colonia, y el 11 de abril se firmó el decreto que validaba el contrato de colonización. El traslado desde su antigua residencia incluyó carretas y un viaje en vapor, demostrando la determinación de los pioneros por comenzar de nuevo. Antes de partir, el Conde exhumó los restos de su esposa del cementerio de San Carlos para llevarlos a la capilla de San Jerónimo, ubicada en San Jerónimo del Sauce.

La Fundación de Cayastá

El grupo fundador, compuesto principalmente por franceses y suizos del Cantón Valais, llegó a Cayastá con la visión de establecer una comunidad próspera. El paisaje subtropical, con su vegetación exuberante, fauna diversa y un puerto natural sobre el río, se convirtió en el escenario perfecto para un nuevo comienzo. Las familias trabajaron juntas en la agricultura, construyendo viviendas y estableciendo las bases de lo que pronto sería una colonia reconocida por su fortaleza y espíritu de colaboración.

Cayastá no solo fue un refugio para los colonos europeos, sino también un punto de convergencia cultural. Las familias criollas e indígenas que habitaban la región aportaron sus conocimientos y tradiciones, enriqueciendo la identidad de la nueva comunidad.

Legado y Significado

Conocida cariñosamente como «La Colonia del Conde», Cayastá se erigió como un símbolo del esfuerzo colectivo y la integración. La visión del Conde Lèon de Tessières no solo transformó un paraje despoblado en una colonia próspera, sino que dejó un legado de solidaridad, fe y esperanza que aún perdura.

Hoy, Cayastá es un lugar que honra sus raíces, celebrando la diversidad cultural y el esfuerzo de sus fundadores, mientras continúa creciendo como un ejemplo de resiliencia y unidad en la provincia de Santa Fe.